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Según las agencias espaciales del mundo, hay al menos dos billones de galaxias llenas de miles de millones de estrellas muy similares al sol en el centro de nuestro sistema solar. Dada la enorme enormidad del universo conocido, parece imposible que los seres humanos puedan ser la única forma de vida inteligente para construir civilizaciones. Sin embargo, si ese es el caso, ¿por qué todavía no se ha establecido contacto con ninguna civilización alienígena?

¿La Hipótesis del Zoo resuelve la desconcertante paradoja de Fermi?

Esta pregunta es la base de la famosa paradoja de Fermi, propuesta por el Premio Nobel de Física, Enrico Fermi. Con los años, la pregunta ha causado ardientes debates en el mundo de la ciencia. Algunas personas han sugerido que cualquier civilización alienígena que sea capaz de comunicarse con nosotros probablemente esté demasiado lejos para alcanzarnos. Otros han sugerido que los extraterrestres podrían ser tan fundamentalmente diferentes a nosotros en cuanto a la estructura genética que tendríamos una enorme dificultad para percibirlos. O tal vez, algunos han sugerido algo pesimistamente; los seres humanos son las únicas formas de vida inteligentes en el universo.

Una de las respuestas más interesantes a la paradoja de Fermi se conoce como la Hipótesis del Zoo. La teoría fue propuesta en 1973 por el radioastrónomo John A. Ball. Ball sugirió que es posible que los alienígenas eviten deliberadamente el contacto con los seres humanos, a pesar de tener los medios para hacerlo, debido a algún código universal.

Dado que nuestro sistema solar y civilización es bastante nuevo en el gran esquema del universo, es probable que existan civilizaciones extraterrestres mucho más antiguas y considerablemente más avanzadas que las nuestras. Estos seres alienígenas pueden creer que los seres humanos pueden elevarse a un estado más avanzado, se dan cuenta de que no podrán lograr esto rápidamente. Por lo tanto, Ball sugiere que los alienígenas simplemente están dejando a los seres humanos solos para desarrollar sus civilizaciones a su propio ritmo.

Ball comparó este estado con un ‘zoológico’ o un santuario de vida silvestre donde a los seres humanos se les permitía florecer en un espacio protegido. Sin embargo, una comparación más pertinente podría ser a las tribus no contactadas a las que se permite vivir dentro de los parámetros de su propia cultura en espacios protegidos, mientras se evitan deliberadamente por varias leyes establecidas por estados nacionales y organismos internacionales como las Naciones Unidas.

Según Ball, la hipótesis del zoo se basa en la suposición de que existe una forma de sistema legal universal que debe abarcar todas las civilizaciones que presuntamente están allí. La existencia de tal organización puede parecer algo exagerada, pero podría proporcionar una respuesta convincente a la paradoja de Fermi. Sin embargo, si es verdad, podría pasar mucho, mucho tiempo antes de que los alienígenas decidan que los seres humanos están listos para ser parte de una comunidad universal.

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